El apóstol Pablo añade a este consejo cuando dice: “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, como humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos” Filipenses 2:3).
Las Escrituras insisten en amar y estar en paz con la gente. Esta posición de humildad y respeto mutuo es aun más certera en el matrimonio. Sin embargo, es en el matrimonio donde nuestro lado más oscuro suele salir.
He escrito sobre el abuso y la violencia muchas veces y, aun sigo recibiendo correos diarios con relatos terribles de trato irrespetuoso y abusivo. Recientemente, un escritor me llevó a enfocarme en el abuso que reciben los varones. Como respuesta, decidí contestarlo en este artículo.
Estimado Dr. David:
Mi esposa siempre ha sido temperamental. Pero últimamente parece cada vez más irracional. Cualquier cosa que digo parece molestarle. Un día está bien, y al día siguiente es como si otra persona hubiera tomado el control. No sé qué pensar. Sé que no reacciono muy bien; cuando sus cambios de humor me afectan, termino enojándome con ella.
He leído sus artículos en el pasado, y veo que usted se enfoca en los hombres que se enojan. ¿Qué se puede hacer si es su esposa? ¿Qué debe hacer un hombre si siente que su esposa se enoja sin motivo? ¿Qué pasa si el hombre no se siente respetado? Para ser honesto, estoy listo para darme por vencido, porque ya no la soporto. Todo lo que hago está mal, y le he preguntado por qué se queda con un hombre que tiene tantos defectos. Ella me critica constantemente, y luego ella se pregunta por qué no quiero acercarme a ella.
Dr. David, creo que usted debe aclarar que las mujeres también tienen problemas con el enojo y, ellas deben saber que los hombres deben sentirse respetados por sus esposas. Si ellos sienten que han perdido el respeto de su mujer, no será mucho tiempo antes de que quieran irse, como me sucede a mí.
Primero, este mensaje confirma que el abuso y la falta de respeto ocurren tanto con hombres como mujeres. Mientras las estadísticas aun señalan que los varones recurren más al abuso físico, más que las mujeres, ellas a su vez han aprendido cómo ser abusivas emocionalmente y irrespetar a sus parejas. Las mujeres tal vez no sean tan violentas como los hombres, pero muchas se expresan con crítica, cambios de ánimo e irritabilidad.
En segundo lugar, cualquier forma de irrespeto es intolerable. Como menciona el pasaje bíblico que compartí, los matrimonios deben ser un lugar seguro. Las relaciones maritales deben ser un espacio dónde somos aceptados y apreciados, no denigrados e irrespetados.
Ya que la falta de respeto es intolerable, es importante que establezca parámetros. Cuando su esposa le critique, no le responda con enojo. Más bien, hágale saber firmemente que usted sólo le responderá cuando ella le hable de forma respetuosa.
Tercero, explore más profundamente, los motivos de su enojo y cambios de humor. Estos pueden ser síntomas de estar infeliz, o una posible depresión. ¿Puede ser que ella se sienta rechazada por usted? ¿Hay explicaciones hormonales que deba considerar y explorar? Aunque ella ha creado un mundo donde usted se aleja de ella, esto igual no se siente bien para ella. ¿Quizás sea posible que ella esté abrumada con responsabilidad, cansancio o desalentada en sí misma? ¿Puede usted tomar la iniciativa y ayudarla a explorar por qué está tan infeliz?
Finalmente, busque ayuda profesional. Sí, yo promuevo esto con frecuencia. Más que todo porque no somos buenos en resolver nuestros propios problemas. En su caso, estos problemas son más grandes que ambos. Su esposa debe aprender que ella está saboteando su matrimonio. Antes de permitir que los muros de la desconfianza y la frustración crezcan más, y usted considere botar su relación, tome una acción más decisiva. Ponga límites en el comportamiento de su esposa, e invítela a un proceso de consejería.









Muchos aprendimos en el jardín de niños, una regla importante, que también aparece en la Biblia: “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas” (Mateo 7:12).





