En el mundo de hoy en día, el concepto adulto de “mimar” es sinónimo de relajación y lujo. Muchas veces nos agrada tan sólo unos momentos de quietud para leer un libro o salir a caminar, que ni consideramos en hacer más para mimarnos. Si un grupo de amigos sugieren salir a tomar café, es posible que todos quieran hacerlo pero pocos puedan agendarlo.
Es por esto que es de gran impacto mimar a las personas que ya están comprometidas a estar involucradas en su ministerio. Hacer algo por ellos, sin sacar tiempo extra de sus horarios lo que ellos hubieran querido hacer para sí mismos.
¿Qué significa exactamente “mimar” a las personas? Significa prestar atención a los menores detalles. Es como lo que hizo mi amiga para celebrar el Año Nuevo, agregar pequeños toques a su reunión, fiesta, estudio Bíblico u otra ocasión, que les expresen a ellos que son valorados. Puede ser tan simple como una decoración, un dulce o elaborar un evento temático con “recuerditos”.
Otra forma de mimar es la excelencia en la hospitalidad.
La escritora Nancy Leigh Demos señala: “La palabra hospitalidad en el Nuevo Testamento viene de dos palabras griegas. La primera significa amor y la segunda extraños. Es una palabra que significa el amor de a los extraños”. Por lo tanto, su encuentro debe ser un momento para mostrar amor a extraños (y amigos) en su ambiente. Cuando les enseñe hospitalidad de esa manera, usted puede llevar algo cotidiano a lo extraordinario.
No se trata de costo, sino del nivel de servicio que se provee. Por ejemplo, si uno va a un hotel se espera solamente poder dormir seguramente y bañarse en una ducha limpia. Sin embargo si vamos a un hotel de cinco estrellas, uno espera que haya servicio de comida a su habitación, cuidados especiales, telas finas, etc., y que pueda no sólo descansar sino sentirse renovado.
Esto ocurre también en los ministerios. Las mujeres, por ejemplo, asisten a grupos y eventos esperando pasar tiempo con otras, aprender y ser retadas.
Añada algunos elementos para mimar, y de pronto ha ido más allá de lo que se esperaba. Se convierte en un evento de 5 estrellas, donde en general, las mujeres salen satisfechas, retadas y definitivamente renovadas. No sólo ha cumplido sus necesidades sociales e intelectuales, sino también las emocionales para sentirse especiales y cuidadas.
Recuerdo cuando estaba recién casada, mi esposo y yo hicimos una visita a una casa de un pastor y su familia. Fue mi primera experiencia en hospitalidad excelente. Íbamos a pasar varias noches quedándonos con ellos, y nos llevaron directamente a su cuarto de invitados. Era una habitación cálida, y muy similar a otros cuartos para invitados que había visto. Pero noté algo que me hizo sentir amor y cuidado. Sobre la cama había una pequeña canasta con una barra de jabón, champú, acondicionador, pasta de dientes e incluso un nuevo cepillo dental. Tenía básicamente lo que ocuparíamos en nuestra estadía, y que pudimos haber olvidado traer.
¿Le tomó mucho tiempo a la esposa del pastor hacer eso? No. ¿Hizo una gran diferencia en la hospitalidad que ella demostró? ¡Sí!
Ese momento cambió por siempre mi idea de lo que era la hospitalidad. Aprendí que no sólo tiene que ser elaborado o costoso, y no tiene que ser algo para una sola persona en particular. Sino, que la hospitalidad genuina siempre actuará como un aspecto de consideración y cuidado que lo hace personal.
En muchos casos, aun si una fiesta requiere mucho dinero para impresionar, no siempre se le puede llamar hospitalidad. “Entretener” es lo que se le llama a una actividad enfocada en la imagen del anfitrión. Muchas veces ese tipo de “hospitalidad” hace que los invitados se sientan incómodos en lugar de cuidados. La hospitalidad genuina se concentra en el bienestar de los invitados, manteniéndolos a ellos en mente en lugar del anfitrión.
Las personas necesitan saber que son importantes
Quizás se esté preguntando: ¿afectará realmente a mi grupo? Trate de preguntarse mejor: “¿Realmente quiero que en mi grupo sientan que son valiosos? Tal vez ha querido expresarles aprecio, pero no ha sabido cómo, o han llegado a un nivel de familiaridad que ha causado que su grupo se mantenga estancado y necesitan avivar las cosas. Es momento de mimarlos; demostrarles de una forma pequeña pero concreta que ellos son valiosos para usted.
En un grupo cristiano para madres, se nos recuerda a menudo “la preciosidad de los demás”. Generalmente esto lo enfocamos en que debemos ser consideradas y respetuosas a otros. Hacer silencio cuando alguien habla, tratar de no interrumpir conversaciones y esperar su turno en fila son formas comunes de demostrar preciosidad a otros. Pero en lo que se trata de mimar, hemos luchado por mostrar excelencia en valorar a otra persona.
Tales demostraciones de cariño tienen un efecto positivo. Motivan a las personas a regresar, y si se hace bien entonces ellos les dirán a otros lo bien que fueron atendidos. En la mayoría de casos, quienes han sido mimados traerán a otros a su grupo para que puedan experimentarlo también. El mimar envuelve a toda su reunión en un “abrazo”, estableciendo una atmósfera de bienvenida y hospitalidad, la gente se relaja y saben que usted está feliz de que llegaron.
No necesita incomodarse demasiado o hacer un gran gasto
No crea que necesita alquilar una banda musical y tirar juegos artificiales. Puede ser algo sencillo. En nuestra primera reunión, se nos dio una jarrita con jalea casera. Algo así significa mucho. Cuando visitamos aquella pastora, ella no nos sirvió desayuno en cama. De hecho, si ella es como yo seguramente preparó esa canastita tiempo atrás por si llegaran invitados, llenándolo cuando fuera necesario. La falta de esfuerzo no disminuye el cuidado que sentí, ni creo que lo hizo tampoco para sus otros invitados.
Igualmente, no es necesario tener un gran presupuesto para hacer esto. En mi grupo los regalos o adornos no cuestan mucho dinero y da un toque muy bello. Incluso nosotros a veces pedimos una cuota mínima para ciertas reuniones, que ayudan a costear los eventos que ellas disfrutan.
Hospitalidad excelente
Puede tener una reunión sin incluir regalos o decoraciones. Pero si desea demostrar excelencia en la hospitalidad, esta es la forma de hacerlo. Además, es probable que tenga una o dos (o más) mujeres talentosas que puedan usar sus talentos creativos para el servicio del ministerio. Permítales una oportunidad para hacerlo, y ver qué opina su grupo. Sólo le advierto: quizás a ellas les guste tanto que no podrá dejar de hacerlo.









Un Año Nuevo, fui a una fiesta en casa de unos amigos. Era un evento íntimo, para sólo cuatro parejas, con cena y juegos. Sin embargo, se sintió muy lujoso. Cuando entramos en la casa, nos recibió una suave música y una bella decoración. La mesa estaba servida con platos lindos, y al lado de cada uno había una cajita con chocolates. Fue una tarde tan agradable. Pero en particular, por los detalles. Salí sintiendo que había ido a un restaurante elegante.





