Esperé la reacción de ella. Podía sentir cómo las palabras de Pedro caían cortas de una sincera disculpa luego de sus gritos explosivos hace unos momentos.
“Me gritaste por nada. Me gustaría que te disculparas por herir mis sentimientos”, respondió Jazmín.
“No puedo hacerme responsable de la forma en que tomas las cosas. Dije que lo sentía y eso debe ser suficiente”, le respondió Pedro.
“Pues no lo es”, continuó ella. “Explotaste aquí como lo haces en casa. Con esto es lo que tengo que vivir y ya estoy cansada de ello. No estoy convencida de que lo sientes, porque si fuera así lo demostrarías.”
Pedro me volvió a ver: “Doctor, estoy perdido. ¿Qué más tengo qué hacer? ¿Cómo debe verse mi arrepentimiento? ¿Qué hace falta aquí?”.
Aproveché ese momento para pedirle a Jazmín que dijera qué esperaba de su esposo. Ella empezó a hablar despacio, indicó que si realmente se sentía mal, cambiaría su comportamiento. “Si dices estar triste por la forma en que me gritaste, pensaría que dejarías de hacerlo, pero continúas igual que siempre.”
También explicó que ella deseaba sentir que había verdadero arrepentimiento: “Tu enojo me está matando. Nunca sé cuándo vas a explotar”. Jazmín deseaba que Pedro le importara lo suficiente para pedir ayuda: “Dices que puedes manejar este problema solo, pero nada cambia. Me gustaría verte admitir la gravedad del asunto y tomar pasos para remediarlo”.
Pedro se irritaba aún más con las peticiones de Jazmín. Le pregunté: “¿Estás arrepentido de haber creado desconfianza y temor en Jazmín?” Él asintió con la cabeza y agregó: “Pero no necesito clases”.
“Tal vez sí, tal vez no, pero ¿qué si ella desea que busques ayuda?” dije. “Pues no, no va a suceder. Vine a verlo a usted y eso es suficiente”, Pedro respondió.
La actitud defensiva y la falta de disposición de Pedro, me hizo pensar en la importancia de las disculpas. Les compartí tres pasos para una disculpa sincera:
- Incluye una declaración de remordimiento. Sí, empieza con algo simple: decir que realmente lo siente. En el caso de Pedro, él necesitaba decirle a su esposa cómo le dolió herirla con sus palabras y gritos.
- Incluye una declaración de responsabilidad. Esto expresa que aceptamos y entendemos el impacto que tuvo nuestro comportamiento sobre la otra persona. En el caso de Pedro, esto significó que él debía decirle a Jazmín que entendía su enojo. Él necesitaba tomar responsabilidad por el hecho de que su enojo causaba una atmósfera de temor e inseguridad.
- Incluye restitución. Esto significa que estamos dispuestos a tomar los pasos necesarios para retribuirle a la persona herida. Hasta cierto punto, esto nos indica que debemos escuchar lo que necesitan de nosotros, humillarnos y escuchar para hacerles sentirse seguras otra vez. Pagamos por algo que les hemos quitado. Para Pedro, debido a su historial de disculpas vacías, la restitución sería costosa. Jazmín quería que su restitución tuvieran pasos significativos para asegurarle que él estaba lidiando con el problema de enojo.
Estos pasos son una fuerte medicina. Muchos quieren tomar atajos, aplicar soluciones simples a problemas complejos. Nos sorprendemos cuando estas soluciones simples fallan para sanar heridas profundas.
Mientras usted reflexiona en su propio matrimonio, ¿dónde hay heridas repetidas? Piense en esos atajos que ha tomado para evitar tomarse ese medicamento fuerte y necesario. Considere introducir estos pasos en sus problemas matrimoniales, como forma de activar un cambio real.









Pedro miró con enojo a su esposa Jazmín y dijo: “Te dije que lo sentía, ¿qué más esperas de mí?”





