Ella enfrentaba otro día lleno de altibajos que siempre acompañan al acto de perder a una pareja. Vino a consejería y esperaba que le ayudara a digerirlo.
Exploramos su historia. Kenneth, su esposo durante siete años, la dejó de forma abrupta seis meses antes y tramitaba ya el divorcio. Sin importar cuánto lo intentara, ella no encontraba motivo para que se fuera y eso hacía su rechazo aún más difícil de comprender.
“¿Qué sucedió en el matrimonio que los llevó a esto?”, pregunté.
“Nada”, respondió con firmeza. “Claro, teníamos nuestras pequeñas discusiones, pero nada que nos pudiera llevar a terminar la relación. ¿Qué tipo de hombre dejaría a su esposa así?”
Karina pasó unos minutos y expresó varias críticas a Kenneth; sin embargo, apenas lo hacía daba un montón de razones por las cuales aún lo quería. A pesar de que él había dejado claro que su matrimonio había acabado, ella se debatía entre mantenerse ahí o dejarlo ir.
“¿Qué me sucede?”, me preguntó. “Debo estar loca. ¿Por qué mantengo la posibilidad de que él regrese, si él mismo dijo que ya terminó? Está con otra mujer, ¿y yo pienso en aceptarlo de vuelta?”
“Has estado casada con él mucho tiempo, Karina”, le expliqué. “Dejar ir no es fácil; en especial, cuando el futuro es incierto. No puedes esperar irte sin pensar en cuánto lo amaste.”
Con esas palabras, Karina pudo sonreír un poco. Quería algún tipo de esperanza.
“Pero, no te digo que lo esperes. No parecen existir muchas posibilidades de regreso. Kenneth te expresó claro sus intenciones. Él está con otra mujer y no muestra ganas de volver contigo.”
“¿Entonces qué hago?”, dijo con tristeza. “No me gusta esta montaña rusa.”
“Lo sé. Con el tiempo verás si él se arrepiente. Si no ve indicaciones de una reconciliación, tendrás poca opción, más que seguir con tu vida.”
Mi consejo no fue tan claro como lo que buscaba Karina. Ella odiaba vivir en el limbo y quería saber con exactitud qué hacer. ¿Pero cómo decirle qué hacer, si hace pocos meses él se había ido? Afortunadamente, había muchas cosas que ella podía hacer mientras tanto. Si usted está luchando con dejar ir a una pareja, puede hacer lo mismo:
1) Ir despacio. Este es un momento de transición y usted no sabe qué traerá el futuro. Es un tiempo para pensar y reflexionar. Es probable que resienta cualquier decisión impulsiva, o haber hecho comentarios de su pareja.
2) Busque apoyo y consejería. El rechazo y la posible desintegración de un matrimonio es doloroso. Necesitará cuidado adicional y consejería para saber cómo navegar por los tiempos difíciles que se aproximan. Una consejería sabia le ayudará a manejar los retos, al igual que a aprender de la experiencia. También hay acciones que debe tomar para aumentar cualquier posibilidad de salvar la relación.
3) Sea honesto consigo mismo. Con oración, con la lectura de las Escrituras, consejo sabio y reflexión, usted descubrirá la sabiduría. Encontrará la verdad de la situación. En el caso de Karina, no había pasado mucho tiempo desde que se fue Kenneth y el futuro aún era incierto. Sin embargo, siendo honesta con ella misma, vio que era poco probable que él regresara.
4) No haga daño. Aunque Karina podía hacer poco para ganarse a su esposo, había mucho que podía hacer para alejarlo más. Ella había mandado correos electrónicos molestos, le dio guerra cuando trató de llevarse sus cosas y había sido muy dura cuando él vino a visitar a sus dos hijos. Estas actitudes, aunque son comprensibles, sólo le hacían estar más seguro de su decisión de divorciarse de ella.
5) Tome decisiones sabias todos los días. Karina necesitaba tomar decisiones sabias para estabilizar su vida. Debía seguir con las rutinas que le habían ayudado hasta el momento, como hacer ejercicio, salir con amigas, cuidar de sus hijos y trabajar. Debía buscar pasatiempos que le dieran gusto, escribir en un diario y orar. Con el tiempo y quizás por medio de las acciones de Kenneth, ella sabría si sería necesario y cuándo dejar ir a su esposo.
6) Confíe en el Señor con todo su corazón. Busque buen consejo, encuentre amigos y familiares que le apoyen, pero confíe en el Señor (Proverbios 3:5-6). El Señor sabe exactamente qué está experimentando en su vida, y Él promete no dejarle caer. Las Escrituras nos dicen que Él sabe cuándo un pájaro cae al suelo (Mateo 10:29). ¿Cuánto más Él cuida de usted y su matrimonio?
Como Karina, usted puede sentirse rechazado y abandonado. Su mundo puede estar lleno de confusión. Debe tomar una acción sabia para salvar su matrimonio y hay mucho por hacer y no hacer. Pero al final, si confía en la autoridad de Dios, estará bien.









“No puedo dejarlo ir”, dijo triste Karina mientras limpiaba las lágrimas de su rostro. “¡Especialmente no puedo vivir con el hecho de que él está con esa mujer!”





