1. No apresure la boda.
“Hay tiempo para todo,†escribe el salmista, y eso incluye su compromiso. No puede y no debe ser apresurado. Se están preparando para entrar al mundo como una pareja, y eso no se da de la noche a la mañana, en especial si usted está planeando la fiesta más grande de su vida. Decidan una fecha para la boda que permita tiempo suficiente para invertir en su relación.
2. Sea paciente, y establezca buenos lÃmites.
Todos experimentamos una tentación sexual, seamos casados o solteros. Es la forma en que Satanás trata de arruinar los regalos que Dios nos ha dado, y él no se da por vencido una vez que hayamos caminado hacia el altar. Si no se puede resistir ahora, quizás no lo haga después. No se vuelve más fácil. Además, todo lo que vale la pena, vale la espera.
3. Conozca la familia de él/ella.
En una sociedad tan ocupada, hay quienes no viven cerca de sus seres queridos. Pero un matrimonio necesita comunidad y familia para sobrevivir. Entonces, visÃtelos, llámelos, envÃeles regalos. No tema hacer las paces. Usted los necesita ahora más que nunca.
4. Pase tiempo con parejas felizmente casadas.
Busque personas que llevan cinco, diez, veinte años de casados, y obsérvelos, escúchelos y aprenda. Las personas que han navegado exitosamente este camino, conocen los obstáculos y ofrecerán buenos consejos.
5. Invierta en buena consejerÃa pre-marital.
Le ayudara a ver patrones sobre relacionarse, que usualmente se derivan de su dinámica familiar. También revelará áreas potenciales de conflicto, dándole las habilidades para poder hacerles frente.
6. Ore y vaya a la iglesia.
Esta es la fundación para construir su matrimonio. La oración le unirá y permitirá que compartan sus corazones. Empiece de una vez.
7. Piense a largo plazo, en lo que se refiere a costos ceremoniales.
Un vestido de diseñador o un anillo de varios quilates pueden parecer muy divertidos, pero cuando necesite un auto nuevo o dar una prima, estas cosas parecerán frÃvolas. La deuda también causa fricción tremenda entre los cónyuges. Haga gastos sabiamente.
Normalmente las parejas tropiezan en su camino al altar, donde han tenido una relación libre, y luego pasan su compromiso preparándose para una boda y no un matrimonio. Pero planes para una ceremonia no es un entrenamiento para lidiar con heridas o expectativas frustradas que pueden ocurrir luego de la luna de miel.
Hay mucho que ni quiero recordar, cuando pienso en esos dÃas de “antañoâ€, pero luego de años de buscar un hombre decente, y medio caminando de recién casada (en su mayorÃa por falta de ejemplo), anhelo ese tiempo cuando la decisión más importante de nuestras vidas no se hacÃa en soledad. No puedo dejar de pensar si era más fácil casarse dentro del contexto familiar, de vecindad, comunidad e iglesia, en lugar de ir a bares y a paseos para solteros.
Ahora solo tenemos suerte si conocemos a nuestros suegros antes de la boda (mi esposo Mark y yo los conocimos el dÃa de la ceremonia). Sin nadie que nos pidiera cuentas, todo el tiempo de cortejo podrÃa parecer publicidad falsa. En un mundo ideal, las parejas irÃan a consejerÃa con terapistas calificados antes de comprometerse y no después. ¿Quién mejor que un profesional para decirnos si debemos casarnos o no? Mark y yo lo hicimos, y no nos arrepentimos. Incluso decidimos posponer la boda hasta arreglar ciertos conflictos que descubrimos en la consejerÃa.
Dado al crecimiento en los casos de divorcio en nuestra propia familia, sabÃamos que necesitábamos más ayuda que solo recibirÃamos en 6 u 8 sesiones para descubrir quién lavarÃa platos o sacarÃa la basura. Como decÃa Mark, “En mi familia no discrepamos, nos divorciamos.†Y yo contestaba: “En la mÃa, discutimos fuertemente y muchas veces con objetos voladores. Luego nos divorciamos.â€
Para evitar ciertos problemas, Mark y yo optamos prevenir. Antes de la boda, nos inscribimos en una consejerÃa matrimonial verdadera. SÃ, aun cuando estábamos locamente enamorados y todo era color de rosa. Unas semanas luego de la luna de miel empezamos. TenÃamos muchas cargas por discutir, que no lo podÃamos creer. Pero bueno asà es, y espero que estos consejos le sean útiles a usted.









Se estima que 1.2 millones de parejas contraerán matrimonio este año y alrededor de 65% no sobrevivirán. ¿Qué pueden hacer las personas para permanecer unidas? Esta fue una pregunta que planteo la autora cristiana, Annabelle Robertson, quien recibió gran homenaje por su libro titulado “La guÃa para chicas sureñas de cómo sobrevivir los primeros años de casado: Cómo mantenerse cuerdo una vez que tienes a tu hombre†(The Southern Girl’s Guide to Surviving the Newlywed Years: How to Stay Sane Once You’ve Caught Your Man). Ella nos ofrece unos consejos:





