Para ser exitoso en esas áreas, hay más que sólo aprender los reglamentos del manejo del dinero, ¿verdad? Parafraseando lo que dice el inversionista reconocido, Warren Buffett: Si fuera simplemente cuestión de ganar suficiente conocimiento, los bibliotecarios serían ricos.
Debemos también demostrar el elemento crucial del auto-control. No sólo es crear un presupuesto que le hará libre de deudas y, que le ayudará a ahorrar para necesidades futuras, sino vivirlo cada semana. Apegarse a ello sin importar lo que hagan los mercados. Es más que tener buenas intenciones de dar 15% de sus ingresos a los necesitados; se trata de hacer sacrificios para que realmente se dé.
Sería fácil cumplir nuestros objetivos si no fuera por todas esas oportunidades apetecedoras que nos desvían del plan. Somos tan dados a hacer excepciones “por esta vez”. O como lo dijo humorísticamente el autor Oscar Wilde: “Puedo resistir todo menos la tentación”. Es en esta área que recibí un consejo alentador. El escritor Sam Storm escribió lo siguiente:
Buscamos placer. Fuimos creados para la emoción. Nuestra pasión por el gozo y la satisfacción es implacable e inevitable. Aunque esta pasión por el placer no es pecaminosa en sí misma, sí es el motivo por el cual pecamos. Le decimos “sí” a la tentación porque se siente bien…
La contención con volición y la abstinencia son sólo efectivas contra el pecado cuando el alma abraza un placer superior al que fue negado. Encontrar satisfacción de gozo y placer eterno en la presencia de Dios servirá para cortejar nuestros corazones caprichosos del poder del mundo, la carne y el Diablo.
Por lo tanto, enamorarse con el Hijo de Dios es la clave a la santidad.
Quiero estar sincronizado al corazón de Dios, ser de una sola mente, un espíritu, una misma naturaleza con Él. Si esto ocurre, sólo será como fruto de fascinación con todo lo que es Dios en sí mismo, y todo lo que Él es para mí en Jesús. La habilidad de caminar consistentemente en las cosas que le agradan a Dios sólo serán superadas cuando su corazón, alma, mente, espíritu y voluntad son cautivadas por la majestad, misericordia, esplendor, belleza y magnificencia de quien es Dios y lo que Él hace y hará por usted en Jesús.
Debo confesar que he examinado el diccionario por palabras para describir lo que tengo en mente. Esto es lo que quiero decir con enamorarse con Jesús. Yo, usted, nosotros fuimos hechos para ser encantados, cautivados y atraídos a Dios…
¿Eso suena como su vida? ¿Quiere que sea así? ¿Se da cuenta lo difícil que sería pecar si esto fuera verdad en usted? Para esto le hizo Dios. Hay un impulso inevitable en su espíritu por experimentar la llenura de Dios precisamente en esta forma, ¡y Dios lo puso ahí!
(Pleasures Evermore: The Life-Changing Power of Enjoying God)
Debemos buscar intensificar este deseo de proveernos con la satisfacción más profunda y duradera, y ésta no se encuentra en comodidades materiales o éxito financiero, sino en Dios.









¡Recientemente leí algo que me emociona compartirlo con usted! En contexto, era para explicarnos a los cristianos cómo tener un mejor éxito al resistir el pecado. Pero una aplicación paralela se le puede dar en el área de nuestra mayordomía – cómo podemos seguir más de cerca los principios de Dios sobre gastar, ahorrar, invertir y dar del dinero que nos ha encomendado.




