Luego, al llegar a casa del trabajo, mi hogar se sentía muy diferente. Todo era muy callado y yo estaba solo. ¿O no?
¿Sabe? Dios estaba ahí conmigo. Jesús prometió que Él no dejaría solos a sus seguidores, porque enviaría al Espíritu Santo.
“Y yo le pediré a Dios el Padre que les envíe al Espíritu Santo, para que siempre los ayude y siempre esté con ustedes. Él les enseñará lo que es la verdad. Los que no creen en Dios y sólo se preocupan por lo que pasa en este mundo, no pueden recibir al Espíritu, porque no lo ven ni lo conocen. Pero ustedes sí lo conocen, porque está con ustedes, y siempre estará en medio de ustedes” (Juan 14:16-17).
Entonces realmente no estaba solo. El Espíritu estaba ahí conmigo, listo para motivar y fortalecerme.
Quizás usted está en una situación similar. Su pareja está en un viaje de negocios, sus hijos ya se fueron de la casa, sus seres amados se han cambiado de casa; cualquiera que sea el caso, recuerde que Dios está con usted. El Espíritu Santo está ahí para traer consuelo, levantarle y darle fortaleza. Él nunca le dejará o abandonará; nunca estará solo.
Mientras mi familia estuvo de viaje, experimenté a Dios de otra forma. Aunque no pude ir con ellos, Dios me dio algo bueno de una situación mala. ¡Él es maravilloso haciendo eso!
“Sabemos que Dios va preparando todo para el bien de los que le aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo con su plan” (Romanos 8:28).
Dios redimió el tiempo. Me mostró un número de cosas que podía hacer durante ese tiempo, sin mi esposa e hija. No necesitaba sentirme solo y andar de perezoso. Había muchas maneras en que Él podría hacer de este tiempo agradable y productivo para mí.
Si está experimentando una ocasión donde seres amados están lejos y tiene tiempo adicional en sus manos, hay varias formas en las que Dios puede bendecirle durante ese tiempo. Pero debe permitirle a Él bendecirle, y necesita trabajar junto a Él.
Primero, recuerde que no está solo. Dios le ama y Él quiere estar con usted como el Espíritu Santo. Él nunca le dejará o abandonará. Está ahí para aconsejar, consolar, fortalecer, y ayudarle a crecer espiritualmente.
Luego, aproveche esta ocasión para fortalecer sus devocionales personales con el Señor. Pase más tiempo leyendo y estudiando la Biblia. Reflexione sobre lo que lee y permita a Dios mostrarle cómo aplica a su vida. Deje que este tiempo de restauración le reavive su alma. Adore a Dios y permita que el Espíritu le llene de nuevo.
Además de ser bendecido usted mismo, deje que Dios le hable acerca de cómo bendecir a otros. Utilice sus talentos y dones en servicio de su Reino. Dios se los ha obsequiado para que usted le sea fiel y los ponga en práctica. Aun si usted siente que es un regalo pequeño, usted se sorprendería de cuán significativo puede ser para otras personas.
“Siempre que nos sea posible, hagamos el bien a todos, pero especialmente a los seguidores de Cristo” (Gálatas 6:10).
Luego, la oportunidad más grande de todas, durante este u otro tiempo, es compartir con otros las buenas noticias acerca de la nueva vida que está disponible por medio de Jesucristo. Deje que Dios le dirija y le dé poder en el Espíritu para decirles a otros cuán grandioso es nuestro salvador. Dé ocasión para que otros crean en Jesús y reciban vida eterna.
“Usen su inteligencia para saber cómo deben tratar a los que no confían en Cristo. Aprovechen bien cada oportunidad que tengan” (Colosenses 4:5).
Sí, hay momentos donde nuestros seres queridos están lejos. En esas ocasiones, usted puede aprovechar el tiempo disponible (sea mucho o poco); permita que Dios se lo redima. Tome la oportunidad de acercarse más a Él, para ser refrescado y renovado. Luego, salga con esa fortaleza de Dios para bendecir a otros. Y conforme le permita dirigirle en la dirección correcta, Él estará ahí para valer el máximo de todas sus oportunidades.









Tiempo atrás mi familia pudo irse de vacaciones. Desafortunadamente, yo no pude ir con ellos por diversas circunstancias. Aun así, fue de bendición para mi esposa ir y visitar a sus padres, y que ellos vieran a su hija y nieta. Cuando llegó el momento de llevarlas al aeropuerto, no me fui hasta que ya su avión se había ido.




