Ahora, reconoce que su comportamiento ha herido su matrimonio y espera que el daño no sea irreparable. Espera que todavía pueda salvar su matrimonio y que su esposa responda de manera positiva a sus esfuerzos.
El problema es: ¿por donde empezar? ¿Qué exactamente necesita hacer para salvar su matrimonio? La tarea es grande, sin pautas claras. No entiende exactamente qué hizo para destruir su matrimonio, y ahora no tiene la menor idea de cómo repararlo.
Sería mucho más fácil si su esposa le diera un manual titulado “Cómo reparar nuestro matrimonio”, pero lo cierto es que esto no va a suceder. Entonces, tiene que interpretar las insinuaciones que ella ofrece e intentar darle sentido a las quejas y formar un plan. Parece algo poco efectivo, peor aun, desesperado.
Un reciente correo electrónico ilustra este problema claramente:
Estimado Dr. David:
La semana pasada, de la nada mi esposa anunció que iba a dejarme. Me dijo que estaba cansada de mí; que era un esposo ausente y negligente. No preveía esto para nada. Luego de preguntarle cuáles eran los problemas, todavía no lo entendía. Ella empezó a despotricar por media hora acerca de mi falta de atención a ella y a nuestros hijos. Ella se quejó por el tiempo que juego con mis videojuegos y, me dijo que yo era adicto a la televisión y sólo estaba disponible cuando ella gritaba.
La conclusión es así: ella está al punto de dejarme a menos que yo cambie completamente. ¿Dónde empiezo? He guardado mi Xbox con los juegos de video, pero eso parece sólo una gota en el océano. Temo que la voy a perderla si no hago algo rápido. ¡Ayúdame!
--Adicto al Xbox
Estimado Adicto al Xbox:
Aunque usted no preveía esto, parece que todavía tiene oportunidad de salvar su matrimonio. Su situación es mucho mejor en comparación a la de la gente que no se da cuenta de que hay problemas hasta que ya es demasiado tarde. Tiene tiempo para hacer reparaciones. Pensemos en algunas posibilidades.
Es el tiempo para sentarse con su esposa y escucharla bien. Con una mente abierta, dejando a lado sus defensas, tome nota de todas sus quejas. No le ofrece excusas ni una contradicción. Es su tiempo para ser atendida y desahogarse. Debe escucharla bien y tomar a pecho sus comentarios. Hacer esto comenzará el proceso positivo de cambio.
Habiendo tomado nota de sus quejas, inicie un plan de acción para realizar los cambios. Esto puede requerir ayuda profesional. No solemos percibirnos a nosotros mismos claramente, en especial cuando alguien está criticando nuestras acciones. Es crítico que ponga en orden de prioridad estos asuntos. Trabajando en un asunto a la vez le ayudará sentirse que está avanzando y, también le demostrará a su esposa que la toma en serio.
Recuerde los planes de refuerzo positivos. Pídale a su esposa ayudarle a reforzar su conducta positiva y tomar en cuenta sus esfuerzos. Pídale que le recuerde dulcemente cuando no logra el cometido, que sin duda pasará.
No espere ser perfecto, pero espere hacer un progreso consistente. La mayoría de los cónyuges perdonarán errores ocasionales si se ve un cambio verdadero, hábitos constantes y una disposición para cambiar. Entiendan que habrá roces en el camino; aprenda de los roces para que no vuelvan a ocurrir.
Tome unos riesgos. No haga del camino a la restauración un puro trabajo. Pregúntele si ella quiere planear alguna salida especial, y si es así, hágalo. Mantenga abierto el diálogo acerca de las expectativas, trabajando juntos para marcar el paso del progreso.









Usted ha respondido a la “llamada de alerta”. Ha sido un cónyuge distante e indiferente, y su esposa le ha anunciado que debe cambiar o ella acabará con el matrimonio. Usted estaba tan metido en su propio mundo que honestamente no se dio cuenta del impacto inmenso que tenía sobre su esposa.




