Cuando aun estabas en el vientre de tu madre, Él te cantó. Cuando naciste, Él orquestó una banda de ángeles que tocaron una balada. Cuando no podías dormir, Él estaba ahí acurrucándote para que tus padres pudieran dormir.
Él sostuvo tu mano cada día. En la quietud y en el aparente caos, Él bailaba contigo.
Aun en medio de la melodía y el baile, llegan momentos donde alguien desea meterse.
La preocupación puede tratar de alejarte
Cuando pensamos en alguien que se ha alejado de Dios, quizás pensemos en acciones inmorales: drogas, sexo fuera del matrimonio, etc. Pero, ¿sabías que sus pensamientos pueden ser igual de peligrosos?
En Filipenses 4:6, Dios nos dice: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias”. ¡Dios no quiere que te preocupes!
Dios quiere que tus pensamientos se mantengan positivos, porque el preocuparse puede ser dañino para la salud y te puede alejar del gozo y de vivir una vida con propósito.
La tentación puede pedirte un vals
En el mundo en que vivimos, no es fácil resistirse a la tentación. De hecho, puede ser muy difícil. Pero es importante recordar la promesa de 1° Corintios 10:13.
“Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.”
El diablo puede tratar de conquistarte con un giro sobre la pista de baile
En Juan 10:10, Dios nos dice: “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”. Dios conoce que el diablo es engañoso. Aunque fallo miserablemente, incluso trató de ‘bailar’ con Jesús.
Muchas veces creemos que el diablo es un ser feo con cachos rojos. La verdad es que no es feo, es engañosamente llamativo. Pero a pesar de que tenga excelentes disfraces, si escuchamos la voz de Dios, podremos saber si estamos por caer en una trampa.
¿Cómo sabemos cuando Dios nos dirige o el diablo está tratando de interrumpir el baile? Las palabras de 1° Corintios 14:33 lo dice perfectamente: “porque Dios no es un Dios de desorden sino de paz”.
Cuando las distracciones de la vida vienen, y eres tentado para caer en sus atracciones, presta atención a la melodía. Mantén tus ojos en Dios. El baile que Él ha puesto delante de ti no es algo que te vas a querer perder.









Antes del baile de graduación e incluso los juegos de niños, Dios bailó contigo. Él te diseñó y se imaginó cómo sería bailar contigo de acuerdo a su melodía.




