“¿Qué vas a hacer con eso?”, ella preguntó extendiendo su mano para ponerla sobre la mía.
“Botarlo”, respondí sin mucho pensar.
La pareja que estaba sentada en frente mío, había viajado una larga distancia. Su matrimonio estaba roto y, esperaban que una sesión de consejería profunda mejoraría su relación.
"Estoy tan desalentada", dijo Yanina durante una reciente consejería. "Mírelo, ni siquiera me ve cuando hablo", indicó señalando a su esposo, sumado ya 20 años de matrimonio, Juan.
Se estima que 1.2 millones de parejas contraerán matrimonio este año y alrededor de 65% no sobrevivirán. ¿Qué pueden hacer las personas para permanecer unidas? Esta fue una pregunta que planteo la autora cristiana, Annabelle Robertson, quien recibió gran homenaje por su libro titulado “La guía para chicas sureñas de cómo sobrevivir los primeros años de casado: Cómo mantenerse cuerdo una vez que tienes a tu hombre” (The Southern Girl’s Guide to Surviving the Newlywed Years: How to Stay Sane Once You’ve Caught Your Man). Ella nos ofrece unos consejos:
“No puedo dejarlo ir”, dijo triste Karina mientras limpiaba las lágrimas de su rostro. “¡Especialmente no puedo vivir con el hecho de que él está con esa mujer!”
Pedro miró con enojo a su esposa Jazmín y dijo: “Te dije que lo sentía, ¿qué más esperas de mí?”
Mi esposa repitió la frase que no podía entender: “Me voy de la casa”.
Busqué en sus ojos el fuego familiar. Cuando no lo vi, me pregunté: “¿Quién es esta mujer?” Mi esposa por dos años se había convertido en una extraña.
Hace poco recibí una llamada de un hombre claramente afligido. Santiago indicó que necesitaba ayuda inmediata: su matrimonio estaba en problemas y él estaba devastado.
Recientemente empecé un grupo de varones en mi oficina de consejería. De la noche a la mañana, se formó un grupo, todos con circunstancias similares, con necesidad de conversar y ansiosos por participar.
La pareja sentada frente a mí, estaba teniendo una buena sesión. Jennifer relató tranquilamente sobre su necesidad de que su esposo Tadeo pasara menos con sus amigos y más tiempo con ella y su hija. Él parecía recibir bien sus deseos. Ella hablaba seria y respetuosamente, y él parecía cómodo. A pesar de que Tadeo no deseaba venir a consejería, parecía estar feliz de haberlo hecho.
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