“No puedo dejarlo ir”, dijo triste Karina mientras limpiaba las lágrimas de su rostro. “¡Especialmente no puedo vivir con el hecho de que él está con esa mujer!”
Recientemente empecé un grupo de varones en mi oficina de consejería. De la noche a la mañana, se formó un grupo, todos con circunstancias similares, con necesidad de conversar y ansiosos por participar.
Muchos aprendimos en el jardín de niños, una regla importante, que también aparece en la Biblia: “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas” (Mateo 7:12).
Debemos respetarnos unos a otros, siempre. Tratar a los demás con amabilidad, compasión y ternura.
Alimentado por aves en el desierto, usado por Dios para levantar a alguien de entre los muertos, vio fuego caer del cielo y fue llevado a la eternidad por un carruaje de fuego, ¡el profeta Elías vivió una gran aventura!
“Me siento desmotivada acerca del futuro”, me dijo Linda con irritación. “¿Cómo puedo confiar que él va a cambiar? El pasado ha sido terrible, y nada de lo que hago parece funcionar.”
“Sólo quiero acabar con esto”, dijo Jacob con gran frustración. Su esposa por veinte años, Casandra, lo miraba con enojo. Ella se veía cansada y pálida, y lágrimas corrían por sus mejillas.
Usted ha respondido a la “llamada de alerta”. Ha sido un cónyuge distante e indiferente, y su esposa le ha anunciado que debe cambiar o ella acabará con el matrimonio. Usted estaba tan metido en su propio mundo que honestamente no se dio cuenta del impacto inmenso que tenía sobre su esposa.
En Génesis, el relato de la Creación nos da a entender que no era bueno que el hombre estuviera solo, y por eso Dios le creó una mujer como su “ayuda idónea”. Y entonces, se estableció el matrimonio para el placer humano. Dios quiere cosas buenas para sus hijos, y eso incluye la intimidad marital.
Entre algunos el tema de las relaciones sexuales es prohibido. Pero para la Dra. Juli Slattery, profesora en el instituto de Enfoque a la Familia, no lo es.
“Mi madre dijo que si yo habría sido mejor ama de casa, mi marido no me habría dejado por otra mujer”, decía una joven entre un llanto desconsolado. De la noche a la mañana descubrió que todo lo que creía sobre su matrimonio y su pareja eran mentira. Él llevaba una doble vida, incluyendo otra mujer y una cuenta bancaria privada.
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