El apóstol Juan escribió: “El perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo” (ver 1° Juan 4:18). La causa principal para el temor es una preocupación excesiva por uno mismo: el autocuidado, la imagen propia, el futuro personal. Esos sentimientos tal vez no estén en la superficie, pero son la causa real del temor. Si alguien se llena de amor por otro, el enfoque se aleja de uno mismo y va hacia la otra persona. El amor perfecto que viene de Cristo debe llenar nuestras vidas, y eso echa fuera todo miedo.
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